viernes, 19 de septiembre de 2008

Codex Argentinius

DELIRIOS DE GRANDEZA HASTA PARA MORIR

En la historia de la Argentina habrá un antes y un después de Carlos Menem. Así como hubo un antes y un después de Juan Domingo Perón. Menem repitió hasta el cansancio que él era el mejor alumno del General. Cuando algún obsecuente le dijo que había superado a Perón, entornó los ojos y con voz casi inaudible, respondió: “Yo nunca voy a ser como Perón. El sí que era lo más grande. Todos le tenían pánico. Se escondían detrás de los cortinados cuando él llegaba. En cambio, a mí se me animaron”. Alguna vez, en Anillaco, hablando sobre la muerte, su mirada se iluminó recordando las magnánimas exequias de su maestro y los miles de argentinos llorando frente al cadáver. Sus gestos denotaron el íntimo deseo de protagonizar un idéntico final. Como el de sus amados Julio César o Alejandro Magno.
('EL JEFE', Gabriel Cerruti)

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